Giovanni Barbieri nace en Roma en el ‘62. Una vez graduado en Química frecuenta la facultad de Agronomía, pero en aquel periodo el ambiente 'científico' ofrece pocas perspectivas en el plano de acercamiento creativo a la realidad (son todavía lejanas las teorías de la unificación de la Cibernética).
El largo viaje de un año, mochila
en la espalda, que lo conducirá de Londres a los Estados Unidos,
Venezuela y Brasil, definirá el fondo meditativo que marcara el
inicio de una nueva estación.
Al retorno a Italia tomara forma las
primeras experiencias artísticas (especialmente en el campo de la
pintura), el contacto con la madera de Olivo, Carrubo, las raíces
de indescriptible belleza con la cual iniciara un dialogo en el laboratorio
del padre consolida su decisión.
En el 92’ enfrenta el examen de admisión en la Academia de Bellas Artes de Carrara. Luego, de los cuatro años de estudio, se graduara con “Laude” y la “Dignidad de Imprenta” a su tesis.
En efecto en aquellos años iniciara una investigación antropológica-artística relacionada con la Estética y la Psicología de la Percepción, viviendo en dos comunidades in-dígenas ubicadas en Panamá, investigación que seguirá profundizando en otros viajes con el objetivo de conocer la relación entre el arte y los mundos espirituales.
Sus ámbitos de interés, que de hecho no son de segundo plano para una correcta lectura de la obra, van de la Historia de las Religiones a las Ciencias Naturales y de la Psi-cología a la Antropología.
Pero, el centro y motor de su inspiración son los principios contenidos en el mensaje universal de Bahá’u’lláh, dado a la humanidad en la mitad del siglo pasado. Mensaje del cual se ha originado el movimiento planetario Baha’i’ dirigido a alcanzar la paz universal , en la cual vemos hoy representantes de todas las razas , religiones y grupos étnicos.
La Estética.
La obra del escultor forma parte de su objetivo principal: presentar al espectador un conjunto de fuerzas que estén en comunión, o sea que comuniquen, con su dimensión profunda. Estas deben atraer al observador hacia su centro, por medio de un camino que la obra se prefija de indicar. Lo 'hermoso', entonces, es la consecuencia de una in-tima comunicación, de un dialogo duradero que la obra, a través de su creador, a sabido entrelazar con el observador.
Cada imagen, forma o sujeto es un símbolo que funciona como un medio entre la realidad sutil y la percepción interior del que contempla.
La intención de Giovanni Barbieri, a pesar de la profundidad de su trabajo, es de evitar el intelectualismo artístico del cual nuestra época se encuentra, él trata de imprimir en sus trabajos el lenguaje universal del corazón y por consiguiente, solo a otro corazón le será permitido tomar los secretos.
La Técnica
Cada materia tiene cualidades y estas, desde mi punto de vista, constituyen la personalidad de la materia. Cuando trabajo con un material la actitud con que yo me dejo guiar es la misma con la cual busco de entrar en comunicación con un ser humano: asumiendo una actitud de oyente. De hecho, cada cosa existente esta viva. Cada materia habla y te dice las cosas buenas que puedes sacar de ella, a el artista no le queda otra tarea que saber escuchar. Cuando inicio un trabajo busco siempre de no encerrar mi pensamiento en los particulares de una idea, al contrario dejo espacio a la improvisación del momento. Cuando esto sucede de manera armoniosa la materia responde y la obra final es siempre un encuentro entre la idea del artista y lo que la personalidad de la materia le ha comunicado.