La Comunicación Creativa afirma que "Libre, no es quien hace lo que quiere, si no quien quiere lo que hace" de esa forma ella nos está lanzando un desafío.
Vamos a enterpretar de forma correcta esa proposición: Somos acostumbrados a pensar que la libertad surge por el echo que puedo hacer lo que me da la gana, lo que quiero. Sin embargo, la TCC propone otra cara del concepto de libertad, es decir que una persona puede sentirse realmente libre solamente cuando quiere lo que hace: o sea, cuando es profundamente conciente y se responsabiliza por completo con respeto a sus elecciones y a sus acciones.
El tema de la libertad es un tema central en la vida de cada individuo; Ello resume el diálogo entre nuestro propio universo (u contexto interior) y el universo exterior, del cual al mismo tiempo somos parte.
Lo que yo pude observar en mi experiencia es que unos de los síntomas más problematicos del malestar individual y social está en el echo de ya no saber lo que uno quiere por si mismo, por su propio bienestar. Por ejemplo, he escuchado varias veces decir a personas totalmente esclavizadas por un "algo": "Quiero ser libre de aprovechar de ese algo".
Podemos ser adictos a un "algo" cualquiera, ese "algo" tiene muchas caras y son las caras de las cosas sin las cuales "no puedo vivir": televisión, sigarrillo, el "amor", la "religión", alcohol, la "espiritualidad!", la terapia, las pastillas, el trabajo, el dinero, el deporte, la salud, la "libertad!". (Si, es cierto: cualquier cosa que pierda su dimensión moderada y saludable deja de ser real y se vuelve una mentira y nos vuelve unos fanáticos!) La primera cosa que una persona declara cuando empieza un proceso de cambio es: "Sacame todo, pero a ese no le puedo renunciar!" Llevando un monton de justificaciones para que el "pobre" terapeuta se sienta mal en decirle: "Mira mi amigo: lo que maneja ese apego es la origen de tu problema".
Entonces, ¿podemos ser libres siendo fanáticos, amarrados a nuestras ideas, necesitados a pelear por cada cosa, u incapaces de ver hasta que punto estamos esclavizados por nosotros mismos? Mi respuesta es que "NO!", no podemos. Hasta que yo esté incapaz de ver que un "Yo" mentiroso puede asconderme a "Mi-mismo" la verdad, mi vida es una completa neblina. No puedo decerner la libertad de la prizonía, ni lo justo de lo fallado.
A ese punto, alguien me preguntará: "¿Quién nos dice la medida entre la cual algo es bueno u malo?". La respuesta que le da la TCC es sencilla: "Tu mismo encontraras la medida, pero solo cuando empieces a permitir que ese "Tu" logre expresarse como individuo libre: Y ese pasará cuando hayas aprendido a escuchar a ese "Tu" sincero que vive adentro de ti". Ese significa que "Tu" estás utilizando lo que la TCC llama el "Pensamiento Creativo".
Hace varios años atras, cuando pensaba en mi, me veía como si fuera un halcón; sin embargo, sentía que ese halcón se encontraba en una jaula. Cuan grande era el sentimiento de desesperación en el sentir que, aunque estaba viajando por toda Latino America, que estaba haciendo lo que había soñado, sin embargo el halcón estaba en una jaula, y no lograba salirse afuera. Frente al mar de Salvador de Bahía mi alma estaba pricionera. En esa temporada de mi vida me enfermaba cada rato, tenía todas clase de dolores, que hoy son para mi completamente desconocidos...
Cuanto me hace sonreir hoy día ese sentimiento que, en aquel entonces, me destrozaba el alma ¡y el cuerpo!
¿Qué pasó desde aquellos días? ¿Qué me permití de salir de esa jaula que yo mismo me había construido, día tras día, sin darme cuenta?
La respuesta es que aprendí a decernir la medida. Aprendí a saber decernir cuando mi Yo mentiroso habla y cuando, in vez, habla mi Ser sincero. Aprendí a escuchar el segundo y a echarle broma al primero. Y eso es un algo que todos nosotros podemos volver a aprender, solo que lo queremos de verdad.
La voluntad que nos rinde libres llega de la conciencia que cada acto procede por una elección; Que cada elección tiene consecuencias. Solamente aceptando en su totalidad el cargo de las consecuencias de nuestras acciones volveremos a readquirir la dignidad de seres libres.
Sin embargo, para qe eso pueda pasar es necesario aprender el significado de la sinceridad (muchos hablan de "sinceridad" pero son muy pocos lo que comprenden el valor psicológico y dinámico de esa palabra u que aceptan las implicaciones de ese principio).
La acción de la Edu-Terapia Comunicacionál (TPC) tiene el fin de reconducir el individuo a la dignidad de ser libre.
Ella pretende lograr esa meta utilizando instrumentos sencillos y eficaces por medio de los cuales el individuo puede volver a retomar conciencia de si mismo, de su propia fuerza, de su destino (entendido, no como fructo de un veredicto sobre el cual no tenemos ningun poder de decidir, si no como meta interior, el fin hacia donde se dirige nuestro Proyecto particular).